Conflictos ¿Por qué no los llamamos así?

La palabra conflicto no suena demasiado bien, y más aún  cuando se emplea para relatar aspectos o acontecimientos de nuestras vidas. Solemos emplear este término para hablar de los demás, como si fuera algo ajeno a nosotros.

En la actualidad, se utiliza a menudo para relatar desavenencias en la sociedad, como las discrepancias entre las distintas ideologías políticas dentro de un determinado territorio. No obstante, a este término se le suele dar una connotación de gravedad o de intensidad. De hecho, cuando se convierte en algo violento como las guerras, se le llama conflicto armado.

Pero los conflictos, además de ser un reflejo de la sociedad, se encuentran por todas partes y de hecho, convivimos a diario con infinidad de ellos. Algunos son leves, otros de corta duración, a veces duran días, meses o años. También los hay que son graves o que nos persiguen a lo largo de toda una vida. No obstante, nos cuesta catalogarlos como tal.

De algún modo, nos avergüenza y nos duele experimentar un conflicto y por consiguiente ser una de las partes involucradas en él. Por eso, somos capaces de estar hablando durante horas sobre conflictos, de sus causas, de los motivos por los que creemos tener razón, de las distintas personas que toman parte y de lo malas que pueden llegar a ser. Aún así, nos mantenemos alejados del término conflicto, como si no fuera con nosotros. El mero hecho de aceptar que tenemos un conflicto con alguien, supone una especie de mancha en nuestras vidas. Por no hablar de los conflictos que tenemos con nosotros mismos y que de algún modo están relacionados con todos los demás. Pero sobre esto, ya hablaremos en otra ocasión.

La mayor parte de los conflictos que nos encontramos en la vida suceden en el ámbito familiar y laboral, sencillamente porque es dónde mas tiempo pasamos y donde es inevitable la convivencia. Se podría también decir, que el entorno laboral no es el lugar mas afectivo del mundo y por lo general todos experimentamos conflictos constantemente. Incluso, en determinadas ocasiones, experimentamos conflictos recurrentes o que nos quitan el sueño por algún tiempo.

Lo podemos llamar como queramos, problemas en el trabajo, tareas odiosas, un subordinado difícil, un compañero insoportable, un jefe imposible o muchísimas otras cosas más. En el ámbito familiar todos tenemos algún miembro con el que a menudo no nos entendemos demasiado. Pero lo que en realidad sucede, es que estamos experimentado conflictos constantemente.

A decir verdad, nadie nos ha explicado demasiadas cosas objetivas acerca de la vida, de las organizaciones,  de la sociedad o del comportamiento humano, como para que podamos tener una mayor comprensión de los conflictos y sus causas.

El aspecto que determina el grado del conflicto es la intensidad emocional asociada al mismo. De hecho, si hay una discrepancia de criterios, sobre un asunto en concreto, entre dos personas que se encuentran totalmente desvinculadas emocionalmente con el problema, difícilmente habrá conflicto alguno. Podrán o no  acercar posiciones, pero jamás discutirán con demasiada intensidad.

Una vez identificada la emoción como elemento característico del conflicto, se intuye el papel que juegan las emociones en nuestras vidas. Y si en lugar de emplear el término conflicto, utilizáramos la palabra emoción, o mejor aún, esa sensación que notas cuando se te acelera el pulso y por mas que quieras no puedes detener. A veces un nudo en el estómago, otras un bloqueo en el pecho. En todo caso es muy desagradable y necesitamos de algún tiempo para volver a la normalidad. En definitiva, sentimos algo que no sabemos identificar, pero que allí está.

Por lo tanto, un modo para reconocer que estamos inmersos en un conflicto consiste en observar nuestras emociones, aunque no sepamos ponerle nombre. En particular, aquellas que no nos gusta experimentar demasiado porque están asociadas al dolor y al sufrimiento, como son la tristeza, el enfado y el miedo.

Cuando hablamos en términos de auto-conocimiento, crecimiento personal e inteligencia emocional, un término muy usado es el conflicto, en lugar de problema. Quizás porque un conflicto, es en realidad un problema de una persona consigo misma o con alguien más, sobre una determinada cuestión. Mientras que un problema se emplea más para describir un aspecto ajeno a las personas.

Algo muy común que suele suceder, es que al tratar de dar nuestro punto de vista sobre un tema aparentemente inocuo, sin saber muy bien como y sin quererlo, nos vemos inmersos en medio de un conflicto. Generalmente es fruto de la incomprensión y porque sentimos dolor al ver que otras personas no comparten nuestro punto de vista. Sentirse incomprendido es algo aterrador que nos enfurece y a la vez nos entristece.

Nos guste o no, hay que tener presente que el ser humano, sea cual sea su condición social o profesional, por el mero hecho de ser, estar, hacer, tener y en definitiva vivir, va a experimentar conflictos consigo mismo y con las demás personas que le rodean a lo largo de toda su vida.

3 comentarios sobre “Conflictos ¿Por qué no los llamamos así?

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  1. Pues tal y como lo cuentas, Gerard.
    Personalmente, hace años que ante un conflicto tendía a enroscarme hasta que me percaté de que no era esa la mejor elección y la cambié.
    ¡Un saludo, compañero!

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    1. Cierto, cuando nos encontramos inmersos en un conflicto, sentimos mucho dolor y no somos capaces de ver nada más, solo culpables. Nos cuesta horrores salir de ese estado que a su vez genera sufrimiento. Solo cuando aceptamos lo que sentimos, empezamos a sanar heridas y podemos trascender la situación que tanto daño nos causó. Las experiencias dolorosas forman parte del aprendizaje de la vida y nos fortalezen de un modo asombroso. Tan solo lo podemos ver, una vez ha pasado la tormenta y el sol resplandece de nuevo. Muchisimas gracias 🙂
      ¡Un saludo, compañera!

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      1. Exactamente así, Gerard. Lo que nunca podemos predecir es cuanto tiempo dura la tormenta, supongo que depende mucho de la intensidad que la hizo aflorar.
        Abrazo, compañero

        Le gusta a 1 persona

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