En busca de la felicidad

A lo largo de mi vida he ido siempre buscando alguna cosa que me faltaba sin saber muy bien porqué. Según la edad y madurez que vivía, ese algo cambiaba de forma, pero una vez lo alcanzaba surgía de inmediato otra cosa a la que perseguir. Tras muchos años jugando al gato y al ratón empecé a cuestionarme cual era el sentido de todo aquello. Entonces tuve que reconocer que lo que en realidad andaba buscando era la felicidad.

Lo curioso, es que mi vida estaba repleta de momentos felices y aún así yo seguía buscando la felicidad en otras cosas que no tenían nada que ver. Cuando trataba de recordar momentos de felicidad me di cuenta que no los había elegido yo, sino que simplemente habían surgido de forma espontánea. Quería saber cual era el secreto que hacia que un momento fuera lo suficientemente especial para que me sintiera feliz.

La vida es mágica y aunque no lo sepamos ver, siempre nos trae justo lo que necesitamos. Sin yo saberlo, iba a ofrecerme un regalo que nunca hubiese imaginado. Estuve viviendo en un país donde las personas tienen muy poco y a la vez mucho que ofrecer. Descubrí una nueva realidad, otro mundo, un nuevo modo de percibir y de vivir la vida. Fue algo indescriptible y muy especial que me permitió ver la grandeza de la vida y de las personas en otra dimensión nunca vista.

En ese país la gente no tenía los miedos que traía yo y eso les permitía ser tal y como son. Me sentía constantemente arropado por personas a las que no conocía, pero cuando me hablaban, podía ver reflejada su alma en la mirada. Sus saludos eran sinceros y me ofrecían lo que tenían. Se centraban en el presente y entre ellos se ayudaban de un modo asombroso. Transmitían la esencia de la vida en estado puro. Todo aquello que percibí era, sin duda alguna, lo mas parecido a lo que yo entiendo por felicidad.

Tras un tiempo alejado de aquel entorno, necesitaba algo que me ayudara a conectar otra vez con lo más profundo de mi ser. Y los grandes maestros estaban allí para acompañarme. Cada libro que tomaba parecía ser el siguiente capítulo o nivel del anterior y daba respuesta a cuestiones que me surgían a medida que incorporaba nuevos conocimientos. Era un sinfín de sabiduría dónde cada autor y cada libro mostraba lo mismo pero desde ángulos distintos y utilizando palabras de otra índole.

La esencia de aquella sabiduría era siempre la misma, viniese de donde viniese, de una parte del mundo o de otra, todo sabía a lo mismo. Mas tarde, aprendí que a tal sabiduría se la llama Sabiduría Perenne Universal y que ha acompañado a la humanidad desde el inicio de los tiempos.

Aprendí, entre otras cosas, que todos los momentos en que experimento felicidad estoy siempre conectado en el aquí y el ahoraCuando me siento infeliz tan solo debo volver al presente en cuerpo y alma, aunque no siempre es una tarea fácil de conseguir.

Así pues, el secreto que permite a uno sentirse feliz depende de uno mismo, ya sea de forma inconsciente o consciente.

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